Sexo Pagado con una Jovencita de 22 Años

Me cruzo con ella en la calle y la elijo como mi próxima víctima. ¡Bingo! Por fin me topo con una tía enrrollada después de toda una jornada de rechazos. Mónica tiene 22 años y trabaja como peluquera… pero las cosas están muy mal, la crisis aprieta y necesita un dinero extra como sea, ¡incluso haciendo sexo delante de una cámara! Ella dice que hay dos tipos de tías, las monjitas y las putas, pero que ella está medio… y vaya si lo demuestra, porque bajo ese aspecto angelical se esconde una loba a la que le pongo toda la cara ¡llena de sabo!